CHINA: Llegamos a Pingyao

escrito por Viajes en la Mochila 17/04/2016

Dejamos atrás Xi’an para proseguir con nuestro viaje. La próxima parada es el pequeño pueblo de Pingyao, una pequeña ciudad medieval fundada en el año 1300. Está rodeada por una muralla cuadrada de seis kilómetros de longitud y es la ciudad amurallada antigua mejor conservada del país declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Este pequeño pueblo se encuentra a medio camino entre Xi’an y Pekin, por lo que es un destino bastante accesible.

Para llegar a Pingyao cogemos un tren con cama dura. Aunque el trayecto no es muy largo, unas 9h y aunque lo hacemos de día hemos elegido cama para poder descansar algo más, a estas alturas del viaje el cansancio se nota y mucho.

Cogemos el metro, (podéis descargaros el Plano metro Xian aquí), hasta la estación de tren de Xi’an y allí cogemos el tren que nos llevará hasta el pequeño pueblo de Pingyao. Será nuestro primer trayecto en cama dura, a ver que tal es.

Entramos al tren y buscamos nuestras literas y vemos que una de ellas, la de abajo del todo, está ocupada por un señor, miramos nuestro billete y le decimos que es nuestra cama pero el hombre o no nos acaba de entender o no quiere hacerlo porque de allí no se mueve y nos indica otras camas que hay libres. Suerte que en la litera de al lado hay un chico joven que habla alguna cosilla de inglés y nos hace de traductor y consigue que el “amable” señor finalmente deje libre nuestra cama. Esto de encontrarte tu cama ocupada es una cosa bastante habitual si viajáis en hard sleeper ya que muchos viajeros compran billetes para viajar en asiento y después miran si hay alguna cama libre y si es así la ocupan y ya está, así que armaros de paciencia.IMG_20150819_134830

Un consejo a la hora de viajar en tren o autobús, que ya hemos dicho en posts anteriores, es que os llevéis una chaquetita para poneros o algo para taparos, porque el aire acondicionado está tan fuerte que hace bastante frío.  

El señor que estaba en nuestra cama viaja con su familia y cuando llevamos un ratito de viaje empiezan a sentir curiosidad por nosotros y nos empiezan a preguntar cosas, traducidas por el chico joven que habla inglés, y así pasamos un rato entre risas. Aunque con el señor no hemos empezado con muy buen pie al final ha resultado ser muy amable al igual que su familia, su mujer hasta comparte su paquete de pipas con nosotros!! Cuando llevamos un rato hablando con ellos nos vamos a nuestras respectivas literas a descansar lo que queda de viaje.IMG_20150819_192548

Llegamos a Pingyao  a las 21h, ya es de noche y la estación está casi solitaria, es como una estación fantasma!! Salimos de ella y nos dirigimos a un taxi para que nos lleve hasta nuestro hotel, no tenemos ni idea de donde está, es tarde, estamos cansados y no tenemos ganas de complicarnos mucho la vida así que vamos a la opción rápida y fácil.

El taxista saca un mapa y nos indica donde está nuestro hotel y nos dice que el no puede entrar con el taxi a la zona amurallada y que nos dejará a la entrada. Pactamos el precio y nos subimos, 5 min mas tarde estamos en la entrada a la ciudad.

La estación no queda lejos de la muralla por lo que se puede ir andando en un paseo de unos 20 min. Si hubiéramos mirado las distancia antes de ir no nos habría hecho falta el taxi, hemos pecado de comodones, pero nos hemos ahorrado la caminata con las mochilas, hay que mirar el lado positivo, no?

Por fin llegamos a nuestro hotel. Nos alojamos en Pingyao Tianyuankui Hotel y hemos de decir que es sencillamente precioso, un hotel de 10.

Como ya es tarde decidimos cenar en el mismo hotel y la verdad es que la comida está buenísima!!

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Después salimos a dar un paseo y conocer el pueblo de noche. Es genial pasear por sus calles a estas horas, apenas hay gente pero algunas de sus tiendas permanecen abiertas, y sus calles están adornadas con farolillos rojos. Paseando por aquí se respira tranquilidad, historia, tradición… En este momento hubiéramos firmado para quedarnos a vivir allí, que paz, que preciosidad, el lugar nos tiene totalmente enamorados.

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Ya son las doce de la noche pero vemos que aún hay varios sitios donde hacen masajes que siguen abiertos, ¿porque no nos hacemos un masaje? Pues allí que nos vamos a hacernos un relajante masaje de pies a las doce de la noche. El masaje es muy barato, no recordamos exactamente el precio, y nos dicen que es de 30 min, que finalmente fueron 20min, pero por lo que vale no vale la pena ni esforzarse para quejarse por esos 10 min que nos deben.

Nos hacen sentarnos en una especie de sofá – tumbona y metemos los pies en un cubito con agua super caliente, a los 5 min empieza el masaje. Realmente el masaje duele y hay momentos en que duele bastante pero a su vez es relajante, no se, es como una contradicción de sensaciones.DSC_2801

Yo le decía a mi masajista que me dolía y el me miraba y se reía. Está claro que no entendía nada de lo que le decíamos pero veía nuestras caras de dolor y se reía el solo, seguro que pensaba que los europeos somos unos flojos.

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Ya con los pies masajeados y relajados es hora de volver a nuestro hotel a descansar y cargar pilas para la jornada de mañana.

Si en tu viaje a China quieres visitar un ejemplo de una ciudad antigua, con una larga historia, y que mantenga una ambiente que te sugiera cómo era China en la época de Marco Polo, la mejor opción es visitar Pingyao.

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